1.- ¿Qué te llevó a estudiar en Delft ingeniería aeronáutica? ¿Tuviste algún referente que estuviera vinculado al mundo STEM y/o al mundo de la ingeniería?
Desde pequeña me apasionaba el espacio y, al crecer, seguía de cerca las misiones de los astronautas italianos en la Estación Especial Internacional: Nespoli, Parmitano y, sobre todo, Samantha Cristoforetti, la primera mujer europea comandante de la EEI. Ella ha nacido en un pequeño pueblo en los Alpes, cerca del mío, y ver hasta dónde ha llegado -literalmente - me inspiró mucho a buscar oportunidades fuera de mi zona de confort.
Cuando estaba buscando opciones para estudiar, vi que Delft contaba con la mejor facultad de Ingeniería Aeroespacial en Europa. Algo que me llamó la atención fue el abordaje práctico de su modelo de enseñanza. Desde el primer día se aprende a trabajar en proyectos en grupo y muchos cursos incluyen una parte de experimentación práctica. Sabía que esto sería fundamental para prepararme para el mundo laboral.
2.- Durante dos años, trabajaste en la ESA. ¿Qué destacarías de esta experiencia?
La ESA es una de las mejores expresiones de lo que puede lograrse cuando personas de distintos países y trayectorias colaboran: no es fácil y lleva tiempo coordinarse, pero yo creo que los proyectos más ambiciosos nacen precisamente de esta diversidad y trabajo en equipo.
Son las personas, el nivel de conocimiento y la experiencia que hay en ESA los que hacen de esta organización algo realmente único: en cada planta hay expertos de primer nivel en innumerables temas relacionados con las misiones y proyectos de la Agencia.
Yo trabajaba en el Directorado de Navegación, y fue increíble poder contar con la disponibilidad de estos expertos.
3.- ¿En qué consiste tu puesto actual en Startical y cuáles son los principales proyectos a los que está vinculada?
En Startical formo parte del equipo del Segmento Espacial y me encargo de realizar diversos análisis técnicos que ayudan a responder preguntas como: “¿A qué altura desplegamos la constelación?”, “¿Con qué nivel de precisión debemos conocer la posición de nuestros satélites?” o “¿Cuántos lanzamientos necesitamos para desplegar la constelación completa?”, entre otras.
No hay una única respuesta para todo, pero mi trabajo aporta resultados técnicos que sirven como referencia para distintos equipos, como los de espacio, operaciones, desarrollo de negocio, entre otros.
4.- ¿Cuáles son los principales retos de Startical en los próximos cinco años?
Startical tiene la ambición de desplegar una constelación de más de 200 satélites para cubrir el vacío de servicio VHF que actualmente afecta a los aviones que cruzan zonas remotas y oceánicas. Además, la constelación también contará con servicios de vigilancia ADS-B.
Actualmente contamos con dos satélites demostradores (IOD-1 e IOD-2) que han comprobado la viabilidad tecnológica y operacional de nuestra solución. De hecho, hemos sido los primeros en permitir que un piloto que volaba sobre el Atlántico contactara con una estación en tierra a través de señales VHF enviadas desde el espacio. Ha sido un hito sin precedentes en la historia de la aviación y, en los próximos años, seguiremos trabajando en el diseño y despliegue de la Constelación Startical, así como en la contribución a la parte regulatoria que ya está en marcha en el ámbito de la ICAO.
5.- ¿Qué ventajas os aporta en Startical estar en EVA? ¿Animarías a otras empresas a unirse a EVA?
Gracias a EVA, podemos acceder a programas de mentoring, eventos para networking, charlas de expertos en el sector aeronáutico y espacial, así como una red de contactos que da protagonismo a las mujeres. Es una oportunidad única para conectar, aprender y crecer.
Sin duda, animaría a otras empresas a unirse a EVA.